Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados

Estas han sido ciertas palabras más evocadoras que aparecen en el Nuevo Testamento en Eclesiastés 3:11. En el que Dios hizo las cosas apropiadas y a su tiempo; donde asimismo pongo la eternidad en la psique y el corazón del hombre, sin que pueda descubrir lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.¿Mas a qué se refiere esto?  Tan fácil como que Dios puso la eternidad en nosotrosSan Agustín dijo: Nos hiciste para ti. De ahí que es que Nuestro corazón va a estar inquieto hasta el momento en que descansemos en ti. Por esa razón la inquietud y el deseo son grandes rasgos universales atribuidos al corazón humano.Cuando Dios pensó en crear al hombre fue con la promesa de atribuirle incontables bendiciones, de ahí que dijo: añadamos sobre él todo cuanto nos resulte posible; y  que todas y cada una de las riquezas del planeta queden  dispersadas a la patraña estando sobre ellas limitadas. Entonces la fuerza abrió camino; fluyendo la belleza, el honor, la sabiduría y el placer.Cuando todos estaban fuera, Dios se detuvo para poder ver su tesoro. Y dijo: Si le doy asimismo esta bella joya a mi criatura, adorarían mis dones en lugar de a mí, y descansaría en la naturaleza y no mí: (los dos saldrían perdiendo). Conque dejó  que   guarden reposo, sosteniendo  el desasosiego que le haga quejarse; de ahí que dejó que se hagan  ricos mas cansados. A fin de que se den cuenta que sin la bondad, la fatiga hace que se echen sobre las manos de nuestro Autor.Por esa razón Dios ha puesto la eternidad en nuestros corazones y esa es la razón por la cual tenemos un deseo inconsolable. Muchos procuramos satisfacer ese deseo  con vacaciones, logros, proezas sexuales, grandes espectáculos cinematográficos o bien deportivos, drogas etc., etc.. Mas pese a todo eso el deseo sigue.