Dar buen consejo al que lo necesita

Un buen consejo no se le niega a absolutamente nadie y más si es de una parte de Dios para el prójimo. Respecto a las obras de caridad y clemencia hay una esencial que se refiere a asistir a el resto “aconsejando oportunamente”.El hecho de dar un buen consejo es sumamente esencial, puesto a que puedes llegar a mudar a una persona y también impedir que cometa una fallo. Y de esa forma pueda tomar el camino justo; mas en caso contrario, una resolución equivocada le puede pesar toda la vida.Aquel que es considerado un buen consejero, es quien sabe distinguir todas y cada una aquellas situaciones equivocadas que se pueden presentar disfrazadas de ocasiones de oro. El buen consejero es un genial compañero de camino. Hoy día nos muestran la enorme falta de las relaciones humanas, sobre todo para saber recomendar y asistir a otros sobre comportamientos errados.Pero la mayor parte considera que “cada quien se las arregle como pueda” Absolutamente nadie en estos tiempos desea intervenir en la vida de otros. Por el hecho de que afirman que cada uno de ellos es libre de poder hacer lo que desee. Si bien eso es certísimo, por un respeto mal orientado quedamos inmóviles sin asistir a quienes precisan una mano amiga; que por medio de un buen consejo pueda salir de una situación bastante difícil.Cada quien es libre de hacer lo que desee, mas recientemente la vida se ha puesto tan bastante difícil que muchos merecen de esa señal que los guie, en ese instante en los que más corremos riesgo. Absolutamente nadie debe sostener una actitud de altivez, diciendo que “cada uno tiene la capacidad de valerse por sí solo si pude también”.Sencillamente a la vuelta de el rincón y el día menos esperado se pueden encontrar con la más cruda realidad. Pues si bien afirmen que NO, todos en algún instante precisamos un consejo y una mano amiga que nos incite y corrija.