Enseñar al que no sabe

Las enseñanzas tienen algo singular exactamente el mismo Jesucristo fue quien dejó que lo llamasen «Maestro». Por esa razón la Iglesia ha considerado que enseñar al que no sabe, es una genial obra de clemencia. Que se halla entre la primera de las 7 obras espirituales más esenciales.Algo muy propio del Evangelio es instruir algo a quien lo ignora para sencillamente asistir a edificar a esa persona, a fin de que día a día entienda la palabra de Dios y vaya siendo más como .Si las enseñanzas se hacen con amor cara el otro, con mucha humildad de quien entrega lo mejor de sí. Acompañado aparte de una visión trascendente puede conseguir grandes resultados produciendo enormes frutos en los fieles.Por eso es sumamente esencial educar el bien y lo bueno a quien no tiene conocimiento. En tanto que la Sagrada Escritura prometen a aquellos que enseñen justicia a las personas; que relucirán tanto como las estrellas del cielo.Pero asimismo hay que cuidarse de educar el mal, por el hecho de que esta no es considerada una obra de clemencia sino de maldad. Buscando la destrucción a aquellos que ignoran, las escrituras nos habla de que el pueblo de Dios muere por carencia de conocimiento lo que se conlleva confusión y destrucción.Y las enseñanzas de la palabra de Dios se deben dar desde los más pequeños hasta los más jóvenes, ya desde la infancia se les empieza a educar el camino del pecado y las consecuencias que trae a nuestras vidas.En conclusión, debemos instruir el bien a todos y cada uno de los humanos desde el más pequeño hasta el más adulto, sin vejar a absolutamente nadie y con mucha humildad. Pues lo que hemos recibido en conocimientos fue por voluntad de Dios, nos los ha confiado a fin de que los empleemos para bien y no para mal.