Parábola del vino nuevo en odres viejos

La llegada de nuestro Señor Jesucristo significaba para los pueblos un cambio a nivel de pensamiento y espiritualidad. No se podía proseguir con exactamente las mismas costumbres fariseas que bastante daño le estaban causando al Planeta. El Señor se presenta con nuevas enseñanzas, y siempre y en toda circunstancia hemos de estar prestos a aprender, en función de aproximarnos a él y curar nuestros corazones de cualquier mal y afección.En este sentido, con la parábola del vino nuevo en odres viejos, Jesucristo busca hacer entender a sus acólitos que las nuevas disciplinas y enseñanzas que venían a salvar el planeta no podían aplicarse sobre viejas leyes bastante injustas y corrompidas, que tan solo conservaban lo malo y bajo de los hombres que estaban lejos de nuestro Señor. Se precisaba una purificación de ánima, pensamiento y corazón, a fin de que estas nuevas pautas significaran un cambio real en el Planeta. De ahí que se presentó, un hombre con la potestad de disculpar pecados, el hijo de Dios que busca unir a los pueblos en una doctrina de amor, respeto y tolerancia.Los siervos de Dios, apóstoles, reverendos y el pueblo por norma general, pueden verse como vasijas o bien odres nuevos, tomando como referencia el contexto de la parábola. Estas enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo deben llenarnos, para cumplir la voluntad de Dios y recorrer el camino que Él tiene pautado para nosotros, pues todos venimos al planeta a cumplir un objetivo en la vida. Muchos descubren su vocación desde una temprana edad; otros se tardan un tanto más, tal vez aun se pierdan en el camino, mas para eso Dios está con nosotros, Él nos guía y salva de los caminos baldíos.

Una breve explicación textual de la parábola del vino nuevo en odres viejos.

Desde un punto de vista científico se pueden aclarar dudas sobre el mensaje que procura trasmitir la parábola del vino nuevo en odres viejos. Caso de que no lo sepas, un odre es un recipiente hecho de cuero (por norma general de cabra) que, cosido y empegado por doquier salvo el cuello del animal, sirve para guardar líquidos como el vino o bien el aceite, como substancias más espesas y sólidas como mantequilla o bien queso.Un odre viejo y malgastado no sirve para guardar vino nuevo, por el hecho de que este último fermenta y rompe las costuras al no poder aguantar la energía liberada por este proceso de fermentación. El vino nuevo se conserva en odres nuevos, que pueden soportar la presión de los procesos del vino en cuestión.Si aplicamos estos elementos  nuestra vida y al contexto de la temporada en que Jesucristo dio su mensaje, el vino nuevo puede representar el evangelio de Cristo, la salvación anunciada por nuestro Señor en palabra y hechos. Los odres viejos representarían las viejas costumbres de los fariseos, sus viejas formas de pensamiento y conducta. Los odres nuevos, por su lado, es lo que precisa nuestro Señor, corazones nuevos, sanos, receptivos frente a las enseñanzas y disciplinas nuevas. El evangelio en corazones corrompidos se pierde; en corazones nuevos se conserva.

La parábola del vino nuevo en odres viejos,

Marcos 2: veintiuno-veintidos.

21”Nadie pone un arreglo de lona nueva en un vestido viejo, pues entonces el arreglo al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se genera una ruptura peor.”22“Y absolutamente nadie echa vino nuevo en odres viejos, por el hecho de que entonces el vino va a romper el odre, y se pierde el vino y asimismo los odres; sino se echa vino nuevo en odres nuevos.”

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