PRIMER MANDAMIENTO Amarás a Dios sobre todas las cosas

PRIMER MANDAMIENTO:YO SOY EL SEÑOR TU DIOS. AMARÁS A DIOSSOBRE TODAS LAS COSAS

¿Qué implica la aseveración de Dios: «Yo soy el Señor tu Dios» (Ex20, veinte)?La afirmación: «Yo soy el Señor tu Dios» implica para el leal guardar y poner en práctica las 3 virtudes teologales, y eludir los pecados que se oponen a ellas. La fe cree en Dios y rechaza todo cuanto le resulta contrario, como, por servirnos de un ejemplo, la duda voluntaria, la incredulidad, la herejía, la apostasía y el cisma. La esperanza espera confiadamente la bienaventurada visión de Dios y su ayuda, eludiendo la desesperación y la presunción. La caridad ama a Dios sobre todas y cada una de las cosas y rechaza la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la vagancia o bien pereza espiritual y el odio a Dios, que nace del orgullo.

 

Ver tambien el Segundo Mandamiento

 

¿Qué comporta la Palabra del Señor: «Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo vas a dar culto» (Mt4, diez)?Las palabras «adorarás al Señor tu Dios y a Él solo vas a dar culto» suponen venerar a Dios como Señor de todo lo que existe; rendirle el culto debido individual y comunitariamente; rezarle con expresiones de loa, de acción de gracias y de súplica; ofrecerle sacrificios, sobre todo el espiritual de nuestra vida, unido al sacrificio perfecto de Cristo; sostener las promesas y votos que se le hacen. ¿De qué manera ejercita el hombre su derecho a rendir culto a Dios de verdad y en libertad?Todo hombre tiene el derecho y el deber ética de buscar la verdad, singularmente en lo referente a Dios y a la Iglesia, y, una vez famosa, de abrazarla y guardarla fielmente, rindiendo a Dios un culto genuino. Al tiempo, la dignidad de la persona requiere que, en materia religiosa, absolutamente nadie sea forzado a obrar contra su conciencia, ni impedido a actuar conforme con la propia conciencia, tanto pública como privadamente, en forma individual o bien asociada, en los justos límites del orden público.

 

 

¿Qué Dios prohíbe cuando manda: «No vas a tener otro Dios fuera de mí» (Ex- veinte, dos)?Con el mandamiento «No vas a tener otro Dios fuera de mí» se prohíbe:el politeísmo y la idolatría, que diviniza a una criatura, el poder, el dinero, aun al demonio;la superchería, que es una desviación del culto debido al Dios auténtico, y que se expresa asimismo bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo;la irreligión, que se manifiesta en tentar a Dios con palabras o bien hechos; en el pecado, que profana a las personas y las cosas sagradas, sobre todo la Eucaristía; en la simonía, que procura adquirir o bien vender realidades espirituales;el ateísmo, que rechaza la existencia de Dios, apoyándose a menudo en una falsa concepción de la autonomía humana;el agnosticismo, conforme el que, nada se puede saber sobre Dios, y que engloba el indiferentismo y el ateísmo práctico. El orden de Dios: «No te vas a hacer estatua alguna…» (Ex20, tres), ¿prohíbe el culto a las imágenes?En el Viejo Testamento, el orden «no te vas a hacer estatua alguna» prohibía representar a Dios, completamente trascendente. Desde la encarnación del Verbo, el culto cristiano a las sagradas imágenes está justificado (como asevera el II Concilio de Nicea del año setecientos ochenta y siete), pues se basa en el Misterio del Hijo de Dios hecho hombre, en el que, el Dios trascendente se hace perceptible.

 

No se trata de una veneración de la imagen, sino más bien de una adoración de quien en ella se representa: Cristo, la Virgen, los ángeles y los beatos.

PRIMER MANDAMIENTO:YO SOY EL SEÑOR TU DIOS. AMARÁS A DIOSSOBRE TODAS LAS COSAS