Salmo 115

 Dios y los ídolos

El cántico ciento quince es una ruega que se le hace al planeta a fin de que empiecen a gloriar a Dios y dejen de pensar en falsos ídolos. Aparte asimismo es un llamado de socorro a fin de que Yahvé resguarde a su pueblo, en tanto que si lo deja expuesto a los riesgos y a daños, el resto de las naciones no van a creer en su poder, creyeran que el Todopoderoso no existe y hostigasen a sus fieles. Este cántico se divide en 3 partes: La primera es una profesión al Señor para abominar a las mentirosas deidades, la segunda es la representación de Israel confiando en su autor, y para finalizar es una oración de ayuda y de bendición.Frecuentemente de forma tradicional los cánticos ciento quince y ciento dieciocho se cantaban en la cena de pascua memorando la escapada de Israel de la esclavitud en Egipto, el salmista solicitó que solo se glorificara el nombre de dios, no el de la nación. Generalmente las personas solicitan a dios que su nombre sea glorificado al lado del nuestro, un notable ejemplo sería cuando rezamos en favor de algo que vayamos a efectuar, algún trabajo o bien negocio para alardear.No es malo verse bien o bien impresionar a el resto, el inconveniente brota cuando no agradecemos nuestros logros y nos olvidamos de la reputación de dios en el proceso. Cuando se escribieron los cántico, bastantes personas de Israel adoraban ídolos (esculturas de madera, piedra o bien metal). Se engreían con lo que veían y se satisfacían con lo que no veían. Hoy día, proseguimos valorando más los objetos tangibles (situación, dinero, casa, ropa, posesiones) que los resultados intangibles (desarrollo espiritual, salvación, asistir a los necesitados, dedicar tiempo a los seres amados).Los que entregan su vida para conseguir objetos tangibles son tan necios y vacíos como sus ídolos. “Jehová se acordó de nosotros” afirma el escritor del cántico. ¡Qué fabulosa verdad! Existen muchos instantes en el momento en que nos sentimos apartados, solos y abandonados, aun de Dios. De verdad, Él nos ve, entiende y piensa en nosotros.El salmista cierra su poema con una alusión a la triste situación de los fallecidos en el seol, la zona de los fallecidos, a la que poéticamente se la llama sitio del silencio, por el hecho de que en ellas ya no hay alegrías de la vidade. Los moradores de esa zona lúgubre no pueden loar a Yahvé trece, sino más bien solo los que viven sobre la tierra. Esta es una insinuación de que Dios sale perdiendo si deja fallecer a los suyos, puesto que no pueden seguir alabándole tras la muerte en la zona subterránea de los fallecidos. De ahí que, el salmista se siente dichoso al poder gozar de la vida, puesto que en ella puede seguir alabando.Hay muchos instantes en el momento en que nos sentimos apartados, solos y abandonados, aun de Dios. De verdad, Él nos ve, entiende y piensa en nosotros. Cuando los inconvenientes lo depriman o bien luche con su autoestima, recuerde que Dios lo tiene en su pensamiento. Si piensa en , indudablemente su ayuda anda en camino.

¿Cuál es el cántico ciento quince?

SALMO mil ciento cincuenta y uno No nos glories a nosotros, Señor:glorifica únicamente a tu Nombre,por tu amor y tu lealtad.2 ¿Por qué razón tienen que decir las naciones:«¿Dónde se encuentra su dios»?3 Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,él hace todo cuanto desea.4 Los ídolos, en cambio, son plata y oro,obra de las manos de los hombres.5 Tienen boca, mas no charlan,tienen ojos, mas no ven;6 tienen orejas, mas no oyen,tienen nariz, mas no huelen.7 Tienen manos, mas no palpan,tienen pies, mas no caminan;ni un solo sonido sale de su garganta.8 Como van a ser los que los fabrican,los que ponen en ellos su confianza.9 Pueblo de Israel, confía en el Señor:él es tu ayuda y tu escudo;10 familia de Aarón, confía en el Señor;él es tu ayuda y tu escudo;11 confíen en el Señor todos y cada uno de los que lo temen:él es su ayuda y su escudo.12 Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga:bendiga al pueblo de Israel,bendiga a la familia de Aarón,13 bendiga a los que temen al Señor,a los pequeños y a los grandes.14 Que el Señor los multiplique,a y a sus hijos;15 y sean bendecidos por el Señor,que hizo el cielo y la tierra.16 El cielo pertenece al Señor,y la tierra la entregó a los hombres.17 Los fallecidos ya no alaban al Señor,ni tampoco a los que bajaron del sepulcro.18 Nosotros, los vivientes, bendecimos al Señor,desde ahora y por siempre.¡Aleluya!

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