Salmo 135

¡Aleluya!

El cántico ciento treinta y cinco nos enseña en su marquesina divina la ensaltación a DIOS como el único y auténtico soberano, el que por su inacabable clemencia elige a las personas convenientes para fijar los destinos de la tierra por el hecho de que toda autoridad es puesta por él, bien sea para abochornar a quienes confían en el maligno o bien asimismo para preparar a sus hijos a través de un proceso a fin de que confíen y aprendan a vivir en dependencia de su gloria y grandiosidad inacabable. Solo de este modo conseguiremos llegar a la totalidad de dicha en nuestras vidas, debido a que no vamos a poder aplicando nuestras fuerzas, en tanto que nos van a dar un radio de acción limitado, y por lo tanto llevándonos a la destrucción.La grandiosidad del señor controlando el cosmos Nuestras vidas se deben transformar en un homónimo de agradecimiento por el hecho de que día a día que el Padre divino nos deja vivir es una nueva ocasión para complacerle, y si no hacías las cosas totalmente bien, su palabra nos afirma meridianamente que el hizo que las cosas viejas pasasen a fin de que todas y cada una fuesen hechas nuevas. Meridianamente eso nos da a comprender que el dador de la vida se olvida de nuestros pecados y también injusticias y hace borrón y cuenta nueva en nuestras vidas para conseguir complacerle en la mitad de la complejidad.

¿qué muestra el cántico ciento treinta y cinco?

El pueblo de Israel precisaba vejarse al Padre divino a raíz de sus múltiples pecados y equivocaciones en donde se mostraba de nuevo como ese DIOS de amor que borra el pecado y quiere ver de nuevo las mejores bendiciones en nuestras vidas. El agradecimiento de los israelitas había de ser eterno pues múltiples fueron las batallas, mas de todas y cada una fueron librados por el Señor de señores, en tanto que estos eran el pueblo elegido de DIOS, nación en donde muchos años después su hijo Jesucristo nació para mudar el destino de toda la humanidad.Estos no merecían la intervención divina de la soberanía del Padre divino, mas cuando el amor de un Padre por sus hijos se manifiesta, no hay nada ni absolutamente nadie que pueda detenerlo, y si lo hace un padre terrenal, considerablemente más veloz va a ser hecho por el rey de reyes y señor de señores.El autor del cántico ciento treinta y cinco lo exalta describiéndole como el único ser en todo el cosmos a quien toda la naturaleza le obedece sin condición alguna, por causa de su gloria infinita hasta en la última galaxia. Esto se puede patentizar en el nuevo testamento cuando el hijo de DIOS que se hallaba viviendo como hombre en el planeta tierra se hallaba durmiendo en una barca, mientras que se provocaba una enorme tormenta que ponía en desequilibrio a toda la tripulación, y en el instante que no podían más recurrieron a Jesús, quién les amonestó por tener poca fe, y se dispuso a aliviar la tempestad. La vanidad de los ídolosTodo esto desea decir que en la mitad de las circunstancias, DIOS tiene el control de tu barca para jamás dejarla hundir, mas espera de cada uno de ellos de sus hijos un espíritu obediente y presto a venerar al rey de reyes cualquiera sea tu situación.

¿Cuál es el cántico ciento treinta y cinco?

SALMO mil trescientos cincuenta y uno ¡Aleluya!Alaben el nombre del Señor,alábenlo, servidores del Señor,2 los que están en la Casa del Señor,en los atrios del Templo de nuestro Dios.3 Alaben al Señor, por el hecho de que es bueno,canten a su Nombre, pues es amable;4 por el hecho de que el Señor escogió a Jacob,a Israel, a fin de que fuera su posesión.5 Sí, sé que el Señor es grande,nuestro Dios está sobre todos y cada uno de los dioses.6 el Señor hace todo cuanto desea en el cielo y en la tierra,en el mar y en los océanos.7 Levanta las nubes desde el horizonte,con los relámpagos provoca la lluvia,saca a los vientos de sus depósitos.8 El hirió a los primogénitos de Egipto,tanto a los hombres como a los animales:9 efectuó señales y prodigios–en medio de ti, Egipto–contra el Faraón y sus ministros.,10 Derrotó a muchas nacionesy mató a reyes poderosos:11 a Sijón, rey de los amorreos,a Og, rey de Basán,y a todos y cada uno de los reyes de Canaán.12 Y dio sus territorios en herencia,en herencia a su pueblo, Israel.13 Tu Nombre, Señor, continúa por siempre,y tu recuerdo, por todas y cada una de las generaciones:14 por el hecho de que el Señor defiende a su puebloy se compadece de sus servidores.15 Los ídolos de las naciones son plata y oro,obra de las manos de los hombres:16 tienen boca, mas no hablan;tienen ojos, mas no ven;17 tienen orejas, mas no oyen,y no hay aliento en su boca.18 ¡Qué sean como los que los fabrican,y asimismo los que confían en ellos!19 Pueblo de Israel, bendice al Señor;familia de Aarón, bendice al Señor;20 familia de Leví, bendice al Señor;fieles del Señor, bendigan al Señor.21 ¡Bendito sea el Señor desde Sión,el que habita en Jerusalén!¡Aleluya!