Salmo 141

Salmo de David.

La oración expresada por el salmista David a lo largo del cántico ciento cuarenta y uno es una oración de oración pidiendo por la justicia divina de DIOS en su vida, puesto que el precisaba por medio de la amedrentad con el Padre divino, poder proseguir cultivando una poderosa relación que con el pasar del tiempo se fue robusteciendo para conseguir establecer el gobierno y el nombre de DIOS en la vida de este hombre, a quién de tanto plegar rodillas en oración se le terminaban las palabras, con lo que en la mitad de ese instante, su oración era por percibir palabras del cielo para establecer una charla profética con el cielo.Pese a que en su naturaleza humana asimismo se confundía, no escatimaba sacrificios para ser uno de los hombres más fieles al Padre divino y su promesa entregada en toda la historia de la tierra, con lo que esto no complacía a cada uno de ellos de sus oponentes, angustiadores y opositores, los que no deseaban verle triunfar, por el hecho de que en el fondo reconocían que existía un poder superior en él, por lo poderoso de la gracia que era puesta en su vida. El camino no fue nada simple, mas el Padre eterno dio a David cantidades de triunfos a raíz de su lealtad.Una de las cosas más esenciales en la vida David, como en todos y cada uno de ellos de los hijos de DIOS es el tema de su corazón, puesto que es lo único que guarda los pensamientos y las emociones, con lo que el Padre quiere que guardemos sobre todas y cada una de las cosas nuestro corazón, tal como lo afirma su palabra. Es hora de que la naturaleza divina supere la naturaleza humana que se halla en nosotros para impactar a un planeta y una generación que el día de hoy se pierde a raíz del pecado y las injusticias. Se insiste tanto en el corazón por el hecho de que de allá procede lo bueno y lo malo, con lo que el Padre divino pretende liberarnos y conseguir un giro total a nuestras vidas para complacerle en todo nuestro caminar.Todo este sacrificio que el Padre divino le solicitaría a David no pasaría inadvertido, por el hecho de que el autor de los cielos y la tierra tiene una recompensa lista para sus hijos, y David no fue la salvedad, debido a que en la mitad de la contrariedad consiguió transformarse en rey de Israel, y de esta forma acomodar todas y cada una de las cosas que se hallaban desalineadas para hacer del reino de los cielos el pan y también día tras día de esta nación que siempre y en todo momento tuvo la clemencia del profesor de maestros de su lado.En el caso del salmista David, otra de las recompensas que traería su lealtad era vencer a cada uno de ellos de sus angustiadores y contrincantes que deseaban terminar con su vida y de esta forma con todas y cada una de las cosas eternas que reinaban en su vida. No obstante cuando la cobertura de DIOS se encargó de su vida, le entregó todos y cada uno de los oponentes en sus manos para percatarse de que el rey de reyes le hacía grande en la tierra a raíz de su corazón de adorador.

¿Cuál es el cántico ciento cuarenta y uno?

SALMO mil cuatrocientos once Cántico de David.Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda;escucha mi voz en el momento en que te llamo;2 que mi oración suba hasta ti como el incienso,y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde,3 Pon, Señor, un guardián en mi bocay un centinela a la puerta de mis labios;4 no permitas que mi corazón se incline a la maldad,o a cometer delitos con hombres malvados.¡No, jamás agradaré de sus manjares!5 Que el justo me golpee como amigo y me corrija,pero que el óleo del desalmado no perfume mi cabeza:yo proseguiré oponiendo mi oración a sus maldades.6 Sus príncipes cayeron precipitados,esos que se agradaban en oírme decir:7 «Como una piedra de molino hecha pedazosestán desperdigadas nuestros huesosante las fauces del Abismo».8 Mas mis ojos, Señor, fijos en ti:en ti confío, no me dejes indefenso.9 Resguárdame del nudo que me han tendidoy de las trampas de los que hacen el mal.10 ¡Caigan los desalmados en sus redes,mientras paso sin hacerme daño!