Salmo 142

Poema de David. Cuando estaba en la cueva

El cántico ciento cuarenta y dos se transforma en una oración y declaración de súplica divina por cuanto el salmista David precisaba de la intervención divina que solo podía cumplir el rey de reyes y señor de señores. Era un instante singular por el hecho de que solo el Padre divino podía comprender su dolor y aparte de ello su súplica se transformaba en una de las oraciones más fervientes hechas por cualquier hijo de DIOS, pues ya desde antes que este acto se concrete, el Padre va a estar enterado de todos y cada uno de los ejemplos y palabras que pronunciaremos al instante de solicitar fervorosamente la intervención de su poder a favor de cada uno de ellos de sus hijos.Como David sabía que no podía ocultarse de la gloria de DIOS, invocaba su poder eterno para solicitar ayuda a poder conducirse de la mejor manera, puesto que día a día se transformaba en una nueva ocasión de conseguir gustar al Padre eterno en todas y cada una de las cosas. También tenemos esa ocasión cada uno de ellos de nosotros en nuestras vidas; elemento que no es nada simple de cumplir mas la vida de David queda plasmada como un ejemplo claro de que cuando se quiere, se pueden hacer las cosas, y considerablemente más si estas tienen como fin engrandecer el nombre de DIOS en la tierra.El salmista David en su naturaleza humana sabía que no disponía de la fuerza y el dominio propio para hacer lo adecuado siempre y en todo momento para el Padre divino, mas exactamente esperaba que sería su contestación a todas y cada una de las cosas, y considerablemente más cuando procuraba flaquear; por este punto deseaba que DIOS le acompañase en sus caminos para no desviarse ni a derecha ni a izquierda, sino más bien pasear cara el frente, aquella línea del propósito que el salmista iba recorriendo punto por punto, y que lo fue interconectando con situaciones y personas que le sirvieron de trampolín a fin de que descubriera lo que DIOS había puesto en su vida, y con esto ser de bendición a multitudes de pueblos y naciones hasta nuestros días.La esperanza de David se hallaba en la intervención sobrenatural del Padre eterno y divino, pues habitualmente se sentía solo, y era en esos instantes donde su naturaleza humana se levantaba contra él a fin de que fallase a DIOS de diferentes formas, con lo que se precisa tener un corazón entristezco y humillado para declarar que la guía del Reino de los cielos se hace manifiesta en nuestras vidas y fijar su luz en todo tiempo, en especial cuando se desarrollan los instantes más bastante difíciles.Como sabía que todo cuanto vivía formaba una parte de un proceso, David comprendía que día tras día formaba una ocasión de aprender nuevas cosas, que le llevasen a adquirir seguridad, determinación, tenacidad, perseverancia, lealtad y por sobre todas y cada una de las cosas el amor en todas y cada una de las situaciones que eran una parte de la enorme comisión que le fue mandada desde los cielos, con el objetivo de ser luz en la mitad de la oscuridad y gustar al rey de reyes en sus caminos.

¿Cuál es el cántico ciento cuarenta y dos?

SALMO mil cuatrocientos veintiuno Poema de David. Cuando estaba en la gruta. Oración.2 Invocaré al Señor con mi voz,con mi voz rogaré al Señor;3 expondré mi protesta ante él,expresaré mi sofocación en su presencia.4 Ya se me termina el aliento,pero conoces mi camino:en la ruta por donde voyme han escondido una trampa.5 Miro a la derecha, observo,y no hay ninguna persona que se encargue de mí;ya no tengo dónde refugiarme,nadie se interesa por mi vi da.6 De ahí que clamo a ti, Señor, y te digo:«Tú eres mi cobijo,mi herencia en la tierra de los vivientes».7 Atiende a mi lamento,porque estoy en la miseria;líbrame de mis perseguidores,porque son más fuertes que .8 Sácame de la cárcel,y voy a dar merced a tu Nombre:porque los justos esperanque me concedas tu favor.