Salmo 148

Exhortación a la creación, a fin de que alabe a Jehová

El cántico ciento cuarenta y ocho es una declaración de veneración a DIOS por la parte del salmista, inspirada en la creación de todo cuanto nos circunda . Todo esto es parte integrante de una conducta que precisa ser cultivada, por cuanto el salmista día a día entendía que precisaba hacer más por presentarse aprobado en la mitad de su veneración. Este hombre sabía que alén del sacrificio que podía estar haciendo para sostenerse beato y puro frente a la presencia del Padre divino, mucho más esencial era la obediencia y la veneración, dos principios que van tomados de la mano, para conseguir establecer el reino de los cielos en las vidas.Si David, Salomón, entre otros muchos personajes lo consiguieron, entonces el autor de los cielos y la tierra confía en cada uno de ellos de nosotros para ser esos verdaderos adoradores que busca el Padre divino para establecer su obra en la tierra, y fomentar el mensaje de salvación, arrepentimiento y justicia divina.Adorar no es otra cosa que una conducta divino que se practica en rendición total a DIOS. Es aquel instante donde separamos las cosas del interno y dejamos que el poder del Padre divino tome control de nuestras vidas para conseguir dejarnos guiar por sus propósitos y también ir visualizando los cambios verdaderos que únicamente son producidos por él; en resumen es parar de hacer las cosas que me complacen (mi voluntad), para disponerme a hacer las cosas que al Padre eterno le son esenciales, todo ello como una parte del plan divino que DIOS tiene para el cumplimiento de su palabra en la tierra.Cada una de las personas que empiezan su vida en Cristo deben conocer el plan divino, con el que van a dejar una huella indeleble en la tierra, mas para poder descubrirlo se precisa desplegar una veneración y un nivel de amedrentad esencial con el señor, y es en esos instantes donde cada uno de ellos de nosotros necesitaremos delimitar nuestras prioridades, debido a que muy frecuentemente pensamos en lo que se ve en el tiempo presente, mas poquísimo pensamos en el mañana, en un mediano o bien largo plazo, y dada esta situación, el Padre eterno diseñó un plan divino para nuestras vidas en donde tiene estipulado qué vamos a hacer con las cosas que no ha entregado, no obstante está en nosotros admitir el reto que nos ha puesto para engrandecer su nombre en la tierra.Las personas que lo admiten, pasan a ser del escuadrón divino en la tierra, ya aparte de ello, personas que no le temerán a lo bastante difícil de las circunstancias pues tienen claro a quien adoran y a quién sirven. David tenía clarísimo este término, y de ahí que a pesar de muchas fluctuaciones, consiguió ocupar las botas de su asignación para transformarse en uno de los personajes de la palabra más recordados hasta hoy por su humildad, veneración mas sobre todas y cada una de las cosas sencillez.Así como David lo comprendió y practicó, la veneración es la llave que abre puertas a diferentes bendiciones que ni tan siquiera imaginamos, mas para esto es preciso admitir el reto y gozar de las bendiciones que el Padre divino tiene dispuestas para los fieles.

¿Cuál es el cántico ciento cuarenta y ocho?

SALMO mil cuatrocientos ochenta y uno ¡Aleluya!Alaben al Señor desde el cielo,alábenlo en las alturas;2 alábenlo, sus ángeles,alábenlo, sus ejércitos.3 Alábenlo, sol y luna,alábenlo, astros luminosos;4 alábenlo, espacios celestialesy aguas que están sobre el cielo.5 Alaben el nombre del Señor,porque lo ordenó, y fueron creados;6 los consolidó por siempre,estableciendo una ley que no va a pasar.7 Alaben al Señor desde la tierra,los cetáceos y los abismos del mar;8 el rayo, el granizo, la nieve, la niebla,y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.9 Las montañas y todas y cada una de las colinas,los frutales y todos y cada uno de los cedros;10 las fieras y los animales familiares,los reptiles y los pájaros alados.11 Los reyes de la tierra y todas y cada una de las naciones,los príncipes y los gobernantes de la tierra;12 los ancianos, los jóvenes y los pequeños,13 alaben el nombre del Señor.Porque solo su Nombre es sublime;su majestad está sobre el cielo y la tierra,14 y exalta la fuerza de su pueblo.¡A él, la loa de sus fieles,y de Israel, el pueblo de sus amigos!¡Aleluya!