Salmo 2 – El reino del ungido de Dios

Pese a las cosas buenas que se pueden ver hoy en día, que se supone la humanidad habría de estar más madura, más desprendida y más benevolente, no se puede ignorar la carencia de valores y de presión anticristiana a la que está expuesto el hombre. El segundo Cántico es el indicado para mostrarnos el propósito de nuestras contrariedades puesto que no importa cuantas se nos presenten, mientras que sepamos que no se encaran solas, Dios siempre y en toda circunstancia va a estar con nosotros.Al ser cristianos nos tomamos la libertad de acreditar lo que es elemental en el orden natural frente a lo que estimamos una insensatez. Defendemos la vida de cada persona y verificamos que en los pueblos hay rebeldía. El odio que es dedicado a Dios se devuelve puesto que fuimos hecho a su similitud. De esa forma se justifica el declive de los enfermos y enclenques, se daña la enseñanza de lo que conocemos como amor auténtico suprimiendo la entrega mutua dejando por su parte relaciones sin ningún sentido y bases toxicas.«Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo» (Cántico II – tres) Cuando se proclama el rechazo a Dios y se detiene el compromiso hacia Él, aparece reflejado en leyes injustas que no van a frenar jamás la maldad sino la sostendrá íntegra y oprimirán aquellos que solo desean obrar bien.Sin importar cuantos se levanten en contra suya no pasa un buen tiempo para poder probar que es completamente inútil. Solo Dios nos conoce perfectamente y sabe secretos de nosotros que incluso no llegamos a saber. De ahí que que si se trata de actuar sin los pilares de su origen divino, fracasase y no conseguirá la paz interior que todos deseamos localizar. Irónicamente el humano es el único que puede llenarse cuando se vacía de sus caprichos.

 ¿Cuál es la reacción de Dios frente al mal comportamiento del hombre?

Dios siempre y en todo momento responde bien. Se encara al mal entregando el bien, apaga el odio con amor.  De esta manera es la venganza de Dios. Neguemos entonces la cultura de la muerte con la de la vida, nuestro egoísmo con la esplendidez, la falsedad con la sinceridad, y la esclavitud con la libertad. «Los quebrarás con un cetro de hierro, los destruirás como a un vaso de arcilla» (Cántico II – nueve),  No hay que temer a las contrariedades si ante ellas se presenta la Santa Cruz la que es nuestra barra de hierro.El Cántico nos prueba en su final lo que habría de ser nuestra conducta, tomar de ejemplo a los buenos, decretar el bien, proclamar las consecuencias de los fallos y poner ante nuestro Señor toda la confianza. Rememorar que contamos con Dios y Él desea contar con nuestra fidelidad y lealtad. Valdrá cualquier sacrificio puesto que las acciones que sean tomadas de ahora en adelante van a ser reconocidas eficazmente.

¿Cuál es el Cántico dos?

SALMO veintiuno ¿Por qué razón se alzan las nacionesy los pueblos hacen vanos proyectos?2 Los reyes de la tierra se rebelan,y los príncipes conspirancontra el Señor y contra su Ungido:3 «Rompamos sus ataduras,librémonos de su yugo».4 El que reina en el cielo se sonríe;el Señor se mofa de ellos.5 Entonces los reprende airadamentey los aterra con su furor:6 «Yo mismo establecí a mi Reyen Sión, mi santa Montaña».7 Voy a proclamar el decreto del Señor:El me ha dicho: «Tú eres mi hijo,yo te he engendrado hoy8 Pídeme, y te voy a dar las naciones como herencia,y como propiedad, los límites de la tierra.9 Los quebrarás con un cetro de hierro,los destruirás como a un vaso de arcilla»10 De ahí que, reyes, sean prudentes;aprendan, gobernantes de la tierra.11 Sirvan al Señor con temor;12 tremiendo, ríndanle homenaje,no sea que se irrite y vayan a la ruina,porque su enfurezco se enciende en un momento.¡Felices los que se refugian en él!

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