Salmo 84

Anhelo por la casa de Dios

El Cántico ochenta y cuatro asimismo se le conoce como la presencia de Dios en el templo, escrita por los hijos de Coré como afirma su título. A lo largo de bastante tiempo hemos querido vivir bajo la protección de Dios, sentirnos cerca de él, las iglesias nos hacen sentir cómodos mas en este cántico el versista exclama que quiere vivir en la morada de Yahvé para sentirse seguro. En un caso así se habla del templo que yace en Jerusalém, que hace que el orados se estremezca con la idea de pisar el suelo sagrado del atrio del Señor de los cielos.Se aprecia un tanto la envidia que el salmista siente cara la aves que pueden volar cerca del altar y que pueden degustar lo que el muy alto ofrece que es la vida espiritual, fe y esperanza. Mas todos son buenaventurados si viven una vida de santidad, alabándolo incesantemente, puesto que habrán construido su morada divino en su hogar. Como se mienta a los pajaros en la oración asimismo se mienta a los peregrinos.  Aquellas personas que se dirigen a la casa del Rey del cosmos, con un pasear durísimo mas victorioso por el hecho de que se aproximan al santuario bendito.El salmista tiene envidia del paseante si bien este individuo se encuentre con muchos obstáculos y su cansancio sea palpable. El peregrino continua sin pausas, ignorando vientos, desiertos y caminos duros prosigue su senda a  Jerusalém guiado por el animo de acercarse a Dios. Este motivo lo llena de gozo puesto que el sitio va a ser como un oasis con rebosante agua fresca y césped verde.Al final del cántico hay una ruega y una oración al ungido de Dios. Se piensa en Yahvé como representante de los interesen de su pueblo y de una conexión espiritual entre el músico y el Padre Divino. Es una oración preciosa donde no solamente se le reconoce como el protector de Israel sino asimismo provee la gracia y la energía que la comunidad precisa como un sol brillante para prosperar el día.Dichoso es el que se entrega incondicionalmente a Jehova, en los versículos finales se puede distinguir que quienes viven en el templo de Dios consiguen la dicha. Y es suficiente con un día solamente en casa de Señor para poder sentir que las cargas y las penas se marchan, puesto que solo la presencia de Él da alivio, por el hecho de que solo Él manifiesta la Gloria, el honor y la prosperidad. El camino es duro para todos mas el resultado es lo que merece la pena.Es mucho mejor verse forzado a presentar los grandes peligros del planeta para llegar a la gracia de Dios que vivir apegado a la comodidad de los pecados del impío. Este cántico te habla eminentemente de las ventajas que se pueden tener al estar en el santuario sagrado. Es muy similar al cántico cuarenta y tres y cuarenta y dos, aquí se ve la añoranza del salmista por apreciar acudir a los cultos en el monte de Sión y no poder conseguirlo.

¿Cuál es el cántico ochenta y cuatro?

SALMO ochocientos cuarenta y uno Del profesor de coro. Con la cítara de Gat. De los hijos de Coré. Cántico.2 ¡Qué afable es tu Morada,Señor del Cosmos!3 Mi ánima se consume de deseospor los atrios del Señor;mi corazón y mi carne claman ansiosospor el Dios viviente.4 Hasta el gorrión halló una casa,y la golondrina tiene un nidodonde poner sus pichones,junto a tus altares, Señor del cosmos,mi Rey y mi Dios.5 ¡Felices los que habitan en tu Casay te alaban sin cesar!6 ¡Felices los que hallan su fuerza en ti,al emprender la peregrinación!7 Al pasar por el val árido,lo transforman en un oasis;caen las primeras lluvias,y lo cubren de bendiciones;8 avanzan con vigor siempre y en todo momento crecientehasta contemplar a Dios en Sión.9 Señor del cosmos, oye mi oración,escucha, Dios de Jacob;10 resguarda, Dios, a nuestro Escudoy mira el semblante de tu Ungido.11 Vale más un día en tus atriosque mil en otra parte;yo prefiero el umbral de la Casa de mi Diosantes que vivir entre desalmados.12 Pues el Señor es sol y escudo;Dios da la gracia y la gloria,y no niega sus bienesa los que proceden con integridad.13 ¡Señor del cosmos,feliz el hombre que confía en ti!

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