Salmo 88

Suplica por la liberación de la muerte

El cántico ochenta y ocho habla de un leal que ha caído en una grave enfermedad y que se sostiene con la ayuda de sus amigos y familiares.  Es una oración dividida en 3 partes con diecinueve versículos se le podría decir que es una ruega mediana, tiene asimismo por nombre “Oración de un afligido en riesgo de muerte”, y su título adjudica la composición a los hijos de Coré como sus respectivos autores. Es uno de los cánticos más lastimeros por la manera en que el sufrido chilla patéticamente por un alivio haciendo una ruega más triste todavía. Muchos de los criticos creen que el débil es una victima del exilio de Babilonia de ahí que sus protestas son de carácter nacional.Pero no hay alusiones de venganza ni de rencores, tampoco palabras agobiadas, de ahí que no se sabe de manera segura la epoca de composición mas por la redacción con ciertas palabras aramea hay indicaciones que confunden y puedan mencionar al exilio. Eminentemente del versículo dos al ocho el salmista se halla al filo del sepulcro y asevera estar descuidado de sus amigos y allegados.La situación es angustiosa y no para a lo largo del día ni la noche que es cuando solicita ayuda divina incesante. No hay una definición de la enfermedad, no sé sabe qué es mas hacen sentir al salmista al filo del abismo. Desgraciadamente no tiene una cura, de ahí que absolutamente nadie se atreve a quedarse para solucionar algo, está destinado a fallecer temprano, tal y como si hubiera sido traspasado por una espada. En ese sitio obscuro siente una pequeña ayuda de Dios la que es la única razón por la que no ha fallecido todavía no obstante se siente poco a poco más cerca del triste final.El segundo fragmento es una interrogante, desea ser salvado, ¿Va a ser que Dios puede hacer con él un milagro?. Como Job el versista se siente descuidado de sus seres queridos por ser un maldito de Dios, de este modo es considerado a causa de su nuevo y abominable aspecto. Acá es cuando se sospecha que la enfermedad probablemente sea malatía y que por seguridad-higiene hayan debido separar del inficionado. Los ojos del paciente de aduermen por el dolor y se siente preso y agarrotado de su sufrimiento. No obstante el pensamiento de la ultratumba le aterra pues allá absolutamente nadie puede loar a Dios, sencillamente este no va a poder escucharlos.En aquella temporada se creía que Dios no se preocupaba por los que habían fallecido, y de ahí que agobiada psique le solicita a Dios que lo salve de la muerte puesto que la resucitación no es una alternativa. En las tinieblas no hay relación con Dios, los espíritus enclenques dejan sus cuerpos y se transforman en ectoplasma, se quedan en la tierra del olvido y las sombras. La tercera una parte del cántico es un tanto más resignada al destino del salmista y la interrogante cambia a: ¿Por qué razón Dios lo rechaza?Del versículo catorce al diecinueve el salmista siente una gran soledad y prosigue ovacionando a Dios un socorro, no hay culpas en su corazón y no puede dejar de preguntarse por qué razón se halla en esa situación donde Yahvé le ha escondido su semblante y le ha descuidado de igual forma que sus amigos. Siempre y en todo momento ha sufrido el temor de fallecer por ser mortal, la filosofía del individuo era que todo pasaba por el hecho de que Dios de este modo lo quería no había distinción de voluntad positiva y permisiva divina conque todo estaba de manera directa con el muy alto. La diferencia de este salmista y Job es que Job consigue salvarse y lo declara a la sociedad. Acá el final es inacabado y extraño no es como las otras composiciones en donde se libera al enfermo de la muerte.

¿Cuál es el cántico ochenta y ocho?

SALMO ochocientos ochenta y uno Canto. Cántico de los hijos de Coré. Del profesor de coro, Para la enfermedad. Para la consternación. Poema de Hernán, el indígena.2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador,día y noche estoy clamando ante ti:3 que mi oración llegue a tu presencia;inclina tu oído a mi lamento!4 Pues estoy sobresaturado de siniestros,y mi vida está al filo del Abismo;5 me cuento entre aquéllos que bajaron a el sepulcro,y soy como un hombre sin fuerzas.6 Yo tengo mi lecho entre los fallecidos,como los caídos que yacen en el sepulcro,como aquellos en los que ya ni piensas,porque fueron arrancados de tu mano.7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa,en las zonas oscuras y profundas;8 tu indignación pesa sobre mí,y me ahogas con tu oleaje.9 Separaste de mí a mis conocidos,me hiciste abominable a sus ojos;estoy preso, sin poder salir,10 y mis ojos se desgastan por la consternación.Yo te invoco, Señor, todo el día,con las manos tendidas cara ti.11 ¿Quizás haces prodigios por los fallecidos,o se levantan los fallecidos para darte gracias?12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro,o tu lealtad en el reino de la muerte?13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,o tu justicia en la tierra del olvido?14 Yo invoco tu ayuda, Señor,desde temprano te llega mi plegaria:15 ¿Por qué razón me rechazas, Señor?¿Por qué razón me ocultas tu semblante?16 Estoy afligido y enfermo desde pequeño,extenuado bajo el peso de tus desgracias;17 tus enojos pasaron sobre mí,me consumieron tus horribles aflicciones.18 Me rodearon todo el día como una correntada,me envuelven todos al unísono.19 Tú me apartaste de mis familiares y amigos,y las tinieblas son mis cómplices.

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