Salmo 93

La Majestad de Yhavé

El cántico noventa y tres es conocido como “Yhavé, el Rey de la Creación” o bien “El Señor, Rey del Orbe”. Es una oración que expresa la grandiosidad de Dios como gobernante del cosmos. Es uno de los cánticos cortos, con apenas 5 versículos mas la manera en que se expresa es pasmante, tiene un lenguaje teodicea. La temporada de composición no es específica por ningún critico, no obstante ciertos lo atribuyen a los años de Salomón y  otros a los tiempos de los Macabeos, mas la redacción es tan corta que no se puede inferir. En ocasiones se pasa de primera a segunda persona de forma veloz y desprevenida, tiene reiteraciones y una armonía.La creación del planeta y su humanidad tiene un mensaje divino, que solo los salmistas consiguieron plasmar en todos y cada oración, haciendo resaltar la grandiosidad del Señor.  A través de la realización del cosmos es que se probó lo enorme que es el poder de Dios. Él puso el orden ante un caos y manipuló la fuerza de los mares. Se afirmaba que la tierra estaba encima de unos pilares, allá descansaba pese a estar encima de aguas salobres turbulentas; en resumen la agranda obra de Dios es un caso de equilibrio supremo de su sabiduría y omnipotencia.Por este motivo de superioridad siempre y en todo momento se busca proclamar y admitir los testimonios y mandamientos que el Rey de los reyes planteó. Aparte, Israel es la morada del muy, muy alto y quien se aproxima encontrase en ella la santidad que busca. Desde el trono por sobre las montañas, Dios controla el océano, estas palabras son himno alabando su perfección.El versículo 5 es un tanto diferente a el resto, en general el final siempre y en toda circunstancia acostumbra a ser diferente pues precisa cerrar la idea primordial del cántico mas este fragmento de manera especial, semeja ser una adición ritual. Pueda que deba ver con los cánticos precedentes próximos a este, por el hecho de que en esta parte se habla de la conexión que Yhavé tiene con su pueblo, su heredad, a través del templo que yace en Israel.Técnicamente la ley de Dios es su voluntad, si se cumplen, Él cumple. Sus promesas son indestructibles, y que se halle por lo menos su presencia en la morada sagrada basta para demostrar que ciertamente sus promesas son durables. Jerusalém por ende va a tener para siempre su protección mientras que los fieles sostengan ese estatus y prosigan compartiendo y siguiendo los ordenes del Padre Divino.No hay  más que simple loa y verdad en este cántico, es fácil, corto y bello mas se puede localizar esperanza toda vez que se lea. El salmista ve en una expresión de gran alegría en Dios, pues Él protector de Israel ha llegado a reinar apoteósicamente, y que no va a haber poder en la tierra ni en el cosmos que pueda interferir en el control de Dios sobre todos y cada uno de los seres vivos y la ilustre derrota de todo mal y contrincante, quedando Dios como soberano del cosmos.

¿Cuál es el cántico noventa y tres?

SALMO novecientos treinta y uno ¡Reina el Señor, envuelto de majestad!El Señor se ha envuelto,se ha ajustado de poder.El planeta está firmemente establecido:¡no se va a mover nunca!2 Tu trono está firme desde siempre y en toda circunstancia,tú existes desde la eternidad.3 Los ríos hacen retumbar sus voces,Señor, los ríos hacen retumbar su estruendo.4 Mas más fuerte que las aguas vehementes,más fuerte que el oleaje del mar,es el Señor en las alturas.5 Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,la santidad embellece tu Casaa lo largo de los tiempos.

Quizá te interese